Panorámicas de una vida Equestriana (1x01)

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Panorámicas de una vida Equestriana (1x01)

Mensaje  Nahyo el Sáb Abr 04, 2015 9:50 am

Hola a todos los que leen y leerán esto ahora y por siempre. Este es un fic en el que llevo trabajando un tiempo, y es un placer para mí presentaros el primer capítulo:


1x01

Desolate Street


Una pegaso con una sola ala, de crines y pelaje blancos y ojos azules claros, cubierta por una capa negra, y tirando de un carro, llegaba a una encrucijada de caminos. Gruñó y escogió un camino al azar, algo más allá del cual se veía un pequeño pueblo, el lugar perfecto para alejarse de todo. La pegaso no caminó mucho rato hasta llegar a la entrada del pueblo . Aquel lugar era una calle rodeada de casas y con algún callejón sin salida. Más allá había una mina y entre ella y el pueblo, dos huertos separados entre sí por un camino de entrada a la mina.La pegaso sonrió bajo la túnica y se adentró en el pueblo.

-¡Yeguas y sementales! -aclamaba una poni de crines color crema, de pelaje rosado y ojos rojizos. -¡Prepárense para una función mágica!

Entonces todos los ponis allí presentes comenzaron a acercarse al puesto que había montado la poni a un lado de la calle, sorprendidos. "¿Cómo puede dar una función mágica si no es unicornio?", se preguntó la blanquecina pegaso, acercándose al puesto.

-¡Primero necesitaré que un voluntario elija un objeto cualquiera! -dijo la maga mientras dejaba un sombrero de copa negro sobre la mesa de su puesto y cogía una vara. Entonces alguien lanzó un peina-crines al puesto, que cayó en la mesa. -¡Perfecto, ya tenemos objeto! -continuó hablando la rosada poni, metiendo el peina-crines en el sombrero y mostrándoselo a los allí presentes. -¡Nada por aquí! ¡Nada por allá! ¡ALAKAZAM! -golpeó con la vara el alero del sombrero y puso este boca abajo, no cayó nada. -¿Qué creéis que ha pasado? -mostró el sombrero a sus espectadores, que vieron que estaba vacío. -¡Nada por aquí! ¡Nada por allá! ¡ALAKAZAM!-golpeó el alero del sombrero con su vara y metió el casco en él, en cuestión de segundos lo sacó con el peina-crines. Los allí presentes comenzaron a golpear el suelo a modo de aplausos y a vitorear a la maga. -¡Gracias, muchas gracias! -agradeció la pony a gritos. -¡Ahora, si el dueño del peina crines es tan amable de venir a por su objeto, podremos darle las gracias!

Los allí presentes dejaron paso a una poni con una capa negra que tiraba de un carro, que se acercó a la mesa del puesto y recogió su peina-crines, que guardó en un compartimento del carro.

-Gracias por prestar tu peina-crines para la función -le susurró la maga, mientras la poni del carro se limitó a encogerse de hombros. -Si necesitas algo, no dudes en pedirme ayuda -añadió cuando la pegaso de la capa comenzó a darse la vuelta.

La pegaso estaba alejándose cuando una potrilla pegaso de crines verdosas a franjas amarillas, pelaje cyan y ojos verdes esmeralda le arrebató la capucha de la capa.

-¡¡¡DEVUÉLVEME ESO!!! -gruñó la poni del carro.

-Primero tendrás que cogerme -dijo la potrilla antes justo de salir volando a toda velocidad.

-Maldita mocosa... -masculló la pegaso de la capa mientras continuaba su camino.

La blanquecina pegaso había retomado su rumbo, pero paró en seco al darse cuenta de que no iba hacía ninguna parte. Miró a su alrededor, buscando algo que la incitase a quedarse en el pueblo o a abandonarlo rápidamente. Entonces se percató de la felicidad que los habitantes del lugar hacían denotar en sus rostros. "¿Qué les hace tan felices?", se preguntó la poni del carro, "Tal vez hay algo en los ponis de por aquí... O tal vez en el pueblo... O soy yo la rara, que nunca es feliz...", continuó pensando, pero chocar con algo la sacó de sus profundos pensamientos.

-¡Au! -exclamó una unicornio de crines doradas, pelaje plateado, y ojos casi completamente violetas.

-¡Ay! -exclamó la blanquecina pegaso también.

-No puedo creer que he chocado con algo de nuevo -comentó la unicornio, que se levantaba a duras penas del golpe.

-De con algo nada, con alguien -replicó la pegaso, que se sentía como una roca cualquiera de las desperdigadas por la calle del pueblo. -Y bien podrías disculparte.

-¡¡¡HERMANiTA!!! -gritó la potrilla que antes le había quitado la capucha a la blanquecina pegaso. -¿Te ha hecho algo esa tonta? -preguntó la potrilla señalando a la poni del carro.

-¿¡Tonta!? -exclamó la blanquecina pegaso, furiosa. -Aquí la única tonta eres tú, mocosa.

-¡¡¡A mí nadie me llama mocosa!!! -gritó la potrilla.

-¡¡¡Hanny!!! -exclamó la unicornio que por fin estaba en pie. -¿Qué modales son esos de los que haces alarde? Te he dicho ya muchas veces que no te insultarían si no lo merecieras.

-Pe-pero... -la potrilla trató de quejarse.

-De pero nada -interrumpió la unicornio. -Lo siento mucho, tanto por lo que ha hecho mi hermana como por haber chocado, ha sido culpa mía por no haberte visto...

-¡De eso nada! -exclamó la potrilla. -La culpa la tiene ella, tú no tienes una vista como para preocuparte por chocar con una cualquiera.

-Yo no me llamo una cualquiera, pequeña, mi nombre es Blanca -dijo la pegaso del carro.

-Y a mí me importa un comino como te llames -comentó la potrilla.

-¡¡¡Hanny!!! -exclamó la unicornio. -Lo siento mucho... Es que mi hermana es tonta. ¡¿Dónde se han ido mis modales?! Yo soy Crystal Yara, aunque me puedes llamar solo Yara, y ella es Splash Hannai, pero la puedes llamar solo Hannai.

-Encantada -dijo Blanca, sonriendo.

-Pues yo no lo estoy -masculló la potrilla, gruñendo a la blanquecina pegaso.

-Vamos, Hanny, no te enfurruñes de esa forma -la calmó su hermana, frotándole con su casco tras las orejas. -Se amable con Blanca, y así ya de paso haces una amiga.

-Está bien... -aceptó la potrilla. -Encantada.

Mientras Blanca y Yara sonrieron, Hannai se enfurruñó más y, gruñendo, se alejó volando de allí.

-Bueno, yo también me tengo que ir, espero que no te importe -dijo Yara.

-Sin problema -respondió Blanca.

-Nos vemos -dijeron las dos a la vez, tomando distintos caminos, cuando Blanca escuchó un golpe de alguien caer al suelo, seguido de un quejido proveniente de su amiga unicornio.

La pegaso no pudo evitar soltar una carcajada mientras continuaba su camino sin rumbo fijo por el pueblo, al que ya le explicaba parte de la felicidad.
Deambuló por el pueblo durante un rato hasta parar frente a la fachada de una tienda. El logotipo de la tienda decía: “Risas enlatadas" ”. El nombre de la tienda era extraño, al igual que su fachada multicolor, a la que alguien había pegado guirnaldas, serpentinas, y globos. Buscando un poco de lógica en esa tienda. Se quitó las cinchas del carro, dejándolo junto a la entrada de la tienda, y entró. Una vez dentro entendió el nombre y la fachada, era una tienda de artículos de broma. Se sorprendió al ver a la maga del puesto en la calle que antes vio rebuscando en una caja de una estantería.

-El truco de antes fue intrigante, me sorprendió mucho, la verdad –le dijo Blanca, y la maga giró la cabeza para mirarla, con una radiante sonrisa.

-Me alegra oír eso, porque los ponis de este pueblo no se contentas con simples juegos de cartas, así que uno tiene que hacer lo imposible para sorprenderles –agradeció la maga. –Tú eras la dueña del objeto, ¿verdad? –Blanca asintió. –A mí me conocen por aquí como Fliphity Flash, pero en realidad me llamo Flisy Fann –se presentó la maga.

-Encantada, yo soy Blanca –dijo la blanquecina pegaso mientras Flisy guardaba un tarro de uvas pintadas como si fuesen ojos en una cesta que cargaba en el lomo.

Ambas ponis se acercaron a un mostrador sobre el cual había cestas como la de la maga y una caja registradora.

-¡¡¡Hola, holita!!! –las saludó una unicornio de crines rojas, pelaje anaranjado, y ojos marrones. -¿Qué broma queréis gastar?

Blanca se fijó en que la unicornio llevaba una placa con su nombre en el pecho, la cual, floreada y radiante de purpurina, decía: “Hi I’m: Ranya".

-Quería comprar esto –respondió la maga, dejando sobre el mostrador el tarro de uvas pintadas, y colocando la cesta en el montón de cestas.

-Son… ¡¡¡Tres fiestas!!! –dijo la unicornio.

-Sí, vale, ahora dinos el dinero que de verdad vale –apremió Flisy.

-Vale, vale, cuesta tres bits, aguafiestas –respondió Ranya, con cara de aburrimiento.

-Perfecto, aquí tienes –dijo Flisy, entregando el dinero a la unicornio y guardando el tarro en un zurrón que llevaba.

Tanto Blanca como la maga salieron poco después por la puerta de la tienda.

-Una cosa… Si no he intuido mal, eres nueva en Desolate Street –inquirió Flisy, ante el gesto interrogante de la pegaso. –El pueblo –Blanca asintió. -¿Y qué te parece si te lo enseño?

-Sería una buena idea –respondió la blanquecina pegaso, sonriente.

Blanca se colocó de nuevo las cinchas de su carro y emprendieron la marcha encabezada por la maga. Durante un rato, fueron de aquí para allá, mientras Flisy le explicaba a la pegaso del carro quien o que había en cada edificio.

-Y por último pero no por eso menos importante… -comenzó a explicar la maga. -¡La casa del consejo! Aunque también hay una granja algo alejada cuyos campos se extienden hasta aquí, pero no la consideramos parte del pueblo.

-¿Casa del consejo? –preguntó Blanca. -¿Qué quieres decir con eso?

-Verás, es que este es un pueblo tan pequeño que en lugar de tener un alcalde o alcaldesa tenemos un consejo de varios ponis que toman las decisiones más importantes –respondió Flisy.

-¿Y quiénes forman el consejo? –preguntó la blanquecina pegaso.

-Pues… Está la joyera; Crystal Yara… El jefe minero; Strong Rock… Luego está la granjera; Apple Sugar… Y por último pero no por eso menos importante… Está un enviado de no sé quien de la alta sociedad, desde no sé dónde; Golden Hair –explicó la maga.

-Entiendo… Mira, parece que sale alguien –comentó Blanca al ver salir a una poni de crines rojas recogidas en dos trenzas, de pelaje azulado, y ojos color crema, con un sombrero de paja.

-Ah, ella es Apple Sugar, y es una de las mejores ponis que he conocido nunca –explicó Flisy.

“Si no lo decía por eso”, pensó la blanquecina pegaso, sacando lateralmente la lengua.

-¡¡¡APPLE SUGAR!!! –gritó la maga.

La poni del sombrero miró hacia donde las dos estaban y se acercó, frotándose las orejas con un caso.

-¿Tienes que gritar tan alto todos los días? –preguntó Apple Sugar, evidentemente molesta.

-Es que quería presentarte a mi nueva amiga –respondió Flisy. –Blanca, ella es Apple Sugar, Apple Sugar, ella es Blanca.

-Encantada –dijo la poni del sombrero, extendiendo un casco para chocarlo con el de Blanca.

-Igualmente –dijo Blanca, chocando su casco con el de Apple Sugar.

-¿Y cuánto tiempo pasarás en Desolate Street? –preguntó la poni del sombrero.

-Pues la verdad es que no estoy segura, puede que me quede a vivir aquí –respondió la blanquecina pegaso. –Al fin y al cabo he hecho varias amigas, no sería justo irme dejándoos aquí.

-Eres una buena amiga –comentó Apple Sugar. –Vamos a comer, invito yo.

Como respuesta afirmativa, los estómagos de las tres amigas rugieron. Se echaron a reír y comenzaron a caminar en dirección al restaurante.

***

Tanto Apple Sugar, como Blanca, y como Flisy Fann estaban sentadas a una mesa del restaurante.

-¿Y de dónde eres, Blanca? –preguntó la poni del sombrero.

-De Cloulsdale –respondió la blanquecina pegaso, mordiendo su muffin. -¿Y vosotras?

-Yo soy de aquí, de Desolate Street –explicó Flisy, mordiendo el muffin de Blanca, ante una mirada molesta de esta.

-Si no te importa, comete tu cupcake, no mi muffin –se quejó Blanca.

-Vale –dijo la maga, mordiendo su cupcake.

-Pues yo soy de Manehattan –replicó Apple Sugar, que se había quedado fuera de la conversación, y bebió un trago de su jugo de manzana.

-Ahora que lo pienso… ¿Tenéis algún hotel en el pueblo? –preguntó Blanca.

-¡Es verdad! Se me había olvidado, por desgracia no hay ninguno –respondió Flisy.

-Pero siempre podemos limpiar alguna casa medianamente decente para ella –replicó la poni del sombrero.

-Sería buena idea –observó la blanquecina pegaso.

-Pues cuando terminemos de comer buscaremos una casa adecuada –sentenció Apple Sugar, ante la sonrisa y el asentimiento de sus dos amigas.

***

-Bien, creo que esta casa es idónea –comentó Blanca, cuando tanto Apple Sugar, como Flisy, como ella estaban frente a una casa de fachada rosada con espirales doradas alrededor de la puerta y de las ventanas.

-¿No era esta la casa de una tal Sugar Cream, la pastelera? –preguntó Apple Sugar.

-Sí, pero se marchó a vivir a otro pueblo junto con una unicornio llamada Dark Ghoust –respondió Flisy.

-Ah sí, es verdad, se fue con esa unicornio que se escondía en las sombras, daba miedo –rememoró la poni del sombrero.

-Entonces, ¿entramos o no? –inquirió la blanquecina pegaso.

-Por supuesto –dijo Apple Sugar.

Blanca rodeó la casa y dejó su carro en el pequeño jardín de esta. No tardó en volver frente a la puerta principal junto a sus amigas. Flisy sacó una llave plateada de la maraña de hojas que, haciendo de planta, había en una maceta junto a la entrada de la casa. Dedicó una sonrisa a sus amigas y entraron las tres. La casa estaba prácticamente vacía, solo conservaba una cama sin colchón y unas cortinas con estampado de cupcakes en la misma habitación de la cama.

-No parece que vayamos a necesitar limpiar mucho, barremos un poco y ya –observó Apple Sugar. –Yo voy a ver si alguien quiere ayudar.

***

Blanca estaba barriendo la casa y Flisy estaba limpiando las ventanas cuando Ranya entró por la puerta.

-¡¡¡Quiero ayudaros!!! –exclamó, levitando un colchón que traía y colocándolo en la cama del dormitorio.

-Perfecto –dijo Blanca, asomando la cabeza por la puerta que conectaba el dormitorio y el salón. –Puedes ayudar a barrer o amueblar un poco la casa, tú elijes.

-Creo que iré trayendo más cosas –eligió la unicornio saliendo por la puerta.

No pasó mucho rato hasta que Hannai entró por la puerta de la casa como un rayo y dejó un perchero junto a la puerta. Ante la sorpresa de Blanca y de Flisy, Yara entró también trayendo consigo unas sábanas para la cama, una almohada, dos sofás y un sillón.

-He convencido a estas dos a que nos ayuden –explicó Apple Sugar, entrando por la puerta.

Blanca agradeció que hubiesen venido y se quitó la capa, colgándola en el perchero. Le sorprendió ver que todas se habían quedado paradas, con los ojos abiertos como platos. La blanquecina pegaso se miró de arriba abajo, y una vez terminó se puso roja como un tomate, recordando porque llevaba la capa, y salió a toda velocidad del salón en el que estaban las demás.

-Oye, Hannai, ¿no se supone que las pegasos tienen dos alas? –preguntó Ranya que había vuelto a tiempo para ver lo sucedido.

-Eso se supone –respondió la potrilla, mientras Ranya entraba a la casa seguida por casi todos los habitantes del pueblo, que estaban dispuestos a ayudar.

***

-¡¡¡BLANCA!!! –gritaban Apple Sugar, Flisy Fann, Crystal Yara, Splash Hannai, y Ranya. -¡¡¡Ya hemos terminado, puedes salir!!!

-¡¡¡Los demás se han ido ya!!! –continuó Yara.

-¡¡¡No nos importa si solo tienes una ala!!! –añadió Ranya.

-Bravo, ahora seguro que no sale –comentó Apple Sugar.

-¿No os burlareis? –preguntó la voz de Blanca.

Las allí presentes buscaron en vano la procedencia de la voz de su amiga.

-¿Y por qué íbamos a burlarnos? –preguntó Flisy.

-Porque es lo que hace todo el mundo –respondió la voz de Blanca.

-Pero nosotras somos tus amigas, no vamos a burlarnos de una amiga –replicó Apple Sugar.

-Yo sí –contradijo Hannai, y Yara le golpeó con el casco en la cabeza. –Digo… Yo tampoco.

-Está bien… -dijo Blanca, saliendo de entre las vigas del techo y cayendo al suelo.

-Espera un momento… ¿Cuándo has…? ¿Y cómo…? –Flisy no entendía apenas nada, pero no le dio importancia.

Las seis se fundieron en un cálido abrazo.

Fin chapter 1x01


Espero que os haya gustado,

un saludo,

Nahyo.

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Bastante entretenida

Mensaje  Jesse Terrence el Sáb Abr 04, 2015 5:09 pm

Muy buen fic, no suelen interesarme los slice of life, pero lograste atrapar mi interes! (8

Hrm, cuando estaba leyendo, lei algunos errorsillos de dedo por aqui y por alla, pero de ahi en mas, creo que todo va de perlas.

Por motivos que no deberian de ser, la parte en la que hanny dice "primero tendras que cogerme" me saco algo de risa. *////*

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